jueves, 21 de enero de 2016

Lo literario. Maurice Blanchot

Maurice Blanchot
Literatura, escritura y negatividad [extractos]

Raymundo Mier[1]


Lo literario como interrogación

La obra de Blanchot emerge como un vuelco radical en la comprensión de lo literario [en tanto] interrogación del sentido singular de la conjugación de la escritura y la lectura. La escritura, tal como la asume Maurice Blanchot, no admite ni la paráfrasis ni la exégesis, elude asimismo la explicación o la pedagogía. Se inscribe en los límites del lenguaje en un “afuera”, más allá de los umbrales de la significación. En una obra cardinal, temprana, Blanchot escribe:

Admitamos que la literatura comienza en el momento en que la literatura se convierte en interrogación. Esta pregunta no se confunde con las dudas o los escrúpulos del escritor... Una vez la página escrita, se hace presente en esta página la cuestión que, quizá inadvertida, no ha dejado de interrogar al escritor mientras escribía (Blanchot, 1949: 293).

Este devenir interrogación no surge de un acto expreso del lenguaje, ni aparece formulado en los giros lingüísticos del texto. Incluso es extraño a la subjetividad del autor. Surge de la modalidad propia de lo literario, de su calidad estética, como modo de enunciar el texto en la escritura, enteramente constituido por una condición singular: la alianza de  ficción y extrañeza [...] El lenguaje, materializado en la escritura, revela una voz extraña al autor –el escritor, semblante equívoco del sujeto de la escritura–, que anima el sentido mismo de lo escrito, pero siempre como in acabamiento, como figura de permanente disipación. Lo literario desalienta la interpretación. Rechaza las expectativas de una hermenéutica que asume la escritura desde una constricción de sentido extraña a su propia existencia.

[La escritura literaria dirige su interrogación] al lenguaje [una interrogación], imperceptible para  el hombre que escribe o lee, formulada por el lenguaje en su devenir literatura (Blamchot, 1949: 294).

[...]

Lo literario exacerba la potencia del lenguaje y lo vacía, desborda y anula su fuerza comunicativa [es] El súbito silencio en el seno mismo del lenguaje [...]. La fuerza negativa del lenguaje se finca en la invención de una libertad propia.

[...] El sujeto de la escritura es engendrado como un acto impersonal desde la escritura misma. El escritor no crea la escritura, no la antecede, emerge con ella, de ella [emerge como una voz propia del acto de escritura, arrancada del cuerpo del autor, de su universo psíquico, resonancia y residuo de las palabras pero capaz de engendrar, desde su devastación, el estremecimiento del sentido [la transformación del sentido]







[1] Antropólogo, filósofo del lenguaje. Profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

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