Maurice Blanchot
Literatura,
escritura y negatividad [extractos]
Raymundo Mier[1]
Lo literario como interrogación
La obra de
Blanchot emerge como un vuelco radical en la comprensión de lo literario [en
tanto] interrogación del sentido singular de la conjugación de la escritura y
la lectura. La escritura, tal como la asume Maurice Blanchot, no admite ni la
paráfrasis ni la exégesis, elude asimismo la explicación o la pedagogía. Se
inscribe en los límites del lenguaje en un “afuera”, más allá de los umbrales
de la significación. En una obra cardinal, temprana, Blanchot escribe:
Admitamos que la literatura
comienza en el momento en que la literatura se convierte en interrogación. Esta
pregunta no se confunde con las dudas o los escrúpulos del escritor... Una vez
la página escrita, se hace presente en esta página la cuestión que, quizá
inadvertida, no ha dejado de interrogar al escritor mientras escribía
(Blanchot, 1949: 293).
Este devenir
interrogación no surge de un acto expreso del lenguaje, ni aparece formulado en
los giros lingüísticos del texto. Incluso es extraño a la subjetividad del
autor. Surge de la modalidad propia de lo literario, de su calidad estética,
como modo de enunciar el texto en la escritura, enteramente constituido por una
condición singular: la alianza de
ficción y extrañeza [...] El lenguaje, materializado en la escritura,
revela una voz extraña al autor –el escritor, semblante equívoco del sujeto de
la escritura–, que anima el sentido mismo de lo escrito, pero siempre como in
acabamiento, como figura de permanente disipación. Lo literario desalienta la
interpretación. Rechaza las expectativas de una hermenéutica que asume la
escritura desde una constricción de sentido extraña a su propia existencia.
[La escritura
literaria dirige su interrogación] al
lenguaje [una interrogación],
imperceptible para el hombre que escribe
o lee, formulada por el lenguaje en su devenir literatura (Blamchot, 1949:
294).
[...]
Lo literario
exacerba la potencia del lenguaje y lo vacía, desborda y anula su fuerza
comunicativa [es] El súbito silencio en el seno mismo del lenguaje [...]. La
fuerza negativa del lenguaje se finca en la invención de una libertad propia.
[...] El sujeto
de la escritura es engendrado como un acto impersonal desde la escritura misma.
El escritor no crea la escritura, no la antecede, emerge con ella, de ella
[emerge como una voz propia del acto de escritura, arrancada del cuerpo del autor,
de su universo psíquico, resonancia y residuo de las palabras pero capaz de
engendrar, desde su devastación, el estremecimiento del sentido [la
transformación del sentido]
[1] Antropólogo,
filósofo del lenguaje. Profesor-investigador de la Universidad Autónoma
Metropolitana Unidad Xochimilco. Profesor de la Escuela Nacional de
Antropología e Historia.